Cientos de fieles participaron en una multitudinaria peregrinación hacia el cerro Azoguini, en Puno, como parte de un tradicional viacrucis que combina la fe católica con las creencias andinas.
La procesión inició de madrugada en el Santuario de la Virgen de la Candelaria, desde donde los peregrinos ascendieron por más de dos horas guiados por el párroco. Cada tramo representó una de las 14 estaciones, en las que los asistentes dejaron piedras como símbolo de sus pecados y peticiones.
Durante el recorrido, los participantes realizaron rituales cargados de simbolismo, como encender velas, recoger hierbas medicinales y construir pequeñas casas de piedra que representan sus sueños más profundos. “Cada piedra que dejamos es una carga que soltamos con fe”, expresaron los peregrinos, resaltando la conexión espiritual que se vive en este espacio considerado sagrado tanto para el catolicismo como para la cosmovisión andina.
En la cima del cerro, la atmósfera estuvo marcada por el silencio, las oraciones y el humo de las velas, creando un ambiente de reflexión colectiva. Muchos asistentes aseguran que sus pedidos se cumplen cuando se realizan con fe auténtica. “Aquí uno viene a renovar la esperanza y a agradecer”, comentaron los devotos, evidenciando la fuerza de esta tradición que une dos culturas en una sola expresión de devoción.